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Amada Princesa Sasha

Compañera de aventuras! Te fuiste a los 11 cuando pensamos que disfrutaríamos de vos hasta los 20 pirulos, mínimo.


Te llevó 17 días partir desde que nos contaron que tu diagnóstico no tenía cura. Desde que comprendimos que decidiste cerrar este ciclo acá.


Nos diste tiempo para asimilarlo, para acompañarte, para acompañarnos. Nos diste tiempo para empezar a hacernos a la idea de que pronto no estarías más entre nosotros.


Ya no estarías cuidándonos, mimándonos, enseñándonos sobre los límites, mostrándonos tus garras cuando nos comunicabas que por ahí no y todo tu amor la mayoría del tiempo. 


Llegaste a nuestras vidas 2 meses antes de la hecatombe que fue la separación. Nos acompañaste en momentos difíciles, en los que Sebi, Manu y yo no entendíamos por qué la vida se ponía tan dura, tan hostil y compleja. Por qué donde pensábamos que habría refugio encontramos desolación. Donde esperábamos verdad había mentiras y donde más necesitábamos calma había dolor e incomprensión. Allí estuviste, como una Princesa Guerrera. Firme, clara, territorial, protectora, mimosa y arisca a la vez.

Allí estuviste! En cada llanto y suspiro de esperanza y resiliencia. Nos sostuviste y acompañaste silenciosamente. 


Hoy maullaste mucho en mis brazos, como queriéndome contar de golpe, todo lo que en su momento no me pudiste decir.


Toda esta semana te dejaste mimar como nunca antes. Me hiciste reflexionar mucho mientras te observaba. Pensé en cuántos seres de pequeños y de viejitos somos dóciles, y en medio nos resistimos, luchamos, guerreamos, levantamos muros y corazas. 


Sólo las situaciones extremas y la muerte que nos toca de cerca, nos intentan sacudir las viejas estructuras e invitan a barajar y dar de nuevo. 


Nos animan a volver a elegir cómo queremos vivir. Y no siempre acertamos. Pero la

Vida seguirá dándonos señales y oportunidades mientras respiremos.  


Será necesario esperar en piloto automático hasta  el próximo sacudón? Tendrá sentido permanecer acorazados en nuestros pre-conceptos e ilusorias seguridades? Hasta cuándo permaneceremos ajenos al afecto, a la ternura, a la vulnerabilidad, a la empatía y entrega? Hasta estar cara a cara con la muerte? 


Quizás llegó el tiempo de darlo todo, de darnos todo, de no esperar ni un instante más por ese abrazo tan anhelado, por esa palabra de amor acallada, por ese perdón que nos debemos, por ese beso que nos vuelve el alma al cuerpo, por esa mirada que nos humedece el corazón y que riega con lágrimas la tierra fértil del encuentro. 


Quizás llegó el tiempo de rendirnos y de volver a renacer, de volver a soñar, de volver a sentir en cada milímetro de nuestra piel, que estamos vivas, que estamos vivos y de celebrar que nos tenemos.


Te observo hecha un ovillo sobre la manta color marfil con la que te acunamos hace instantes. Te sentí partir. Un rayo intenso estalló en mi pecho y toda la habitación se inundó de Amor. Nunca antes experimenté algo así. 


Quizás si mis hijos hubieran nacido por parto natural, habría vivido algo similar. La anestesia no me permitía estar al 100. Pero hoy si. Hoy estuve junto a vos y fue tanto el Amor que sentí, que no cabía en mi. Rebalsaba por las paredes de la habitación y tuve que abrir la ventana. Un aire fresco descomprimió la energía destellante del cuarto. La luna llena alumbraba tu viaje de regreso y desde las estrellas colgaban puentes de luz para guiarte.


El 10 de octubre te soñé bañada de sol despidiéndote con alegría y paz. Me avisaste mucho antes. Fuiste muy buena compañera de aventuras, de partos y de partidas. 


Se que ya no habitás en este cuerpo que yace junto a mis pies. 

Lo honro, pero se y siento que allí ya no estás. Puedo contemplar la belleza de ese envase y elevar la mirada al cielo para encontrarte. Hacer silencio para escucharte y llevarte por siempre en mi corazón. 


Se que hoy con tu adiós se cierra un ciclo.

Se que de aquí en adelante sólo nos queda sonreír y agradecer.

Sólo nos queda recordar el amor que somos y amar.

Solo amar.

No hay más. 

No hay nada más potente.

Sólo amar.


Te amamos Sashita.

Gracias por tanto.

Gracias para siempre…

 

Vero Willenberg

30/12/23


Sasha 

12/2012 - 30/12/2023





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